Extracción y montaje de bombas sumergibles, sin límite de potencia. Departamento propio desde 2007.
Ver el servicioInstalación, alineación, puesta en marcha y reparación a pie de máquina, sobre la propia bancada.
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En 2007 Juan Azcue creó un departamento específico para el mantenimiento de instalaciones de pozo. Es una unidad autónoma: dispone de vehículos, herramienta y personal propios, y ejecuta los trabajos de extracción y montaje de bombas sumergibles sin límite de potencia.
Los procedimientos de extracción y de montaje están normalizados y optimizados operación a operación. En la boca de un pozo el margen de maniobra es escaso y el tiempo de parada de la captación empieza a contar en el momento en que el equipo se detiene: cada hora que se gana en la maniobra es una hora menos sin suministro.
Sobre esa base, el servicio cubre el ciclo completo de la bomba sumergible de pozo: el desplazamiento de los medios, la extracción, el traslado al taller, la reparación, la verificación y, de vuelta, la instalación y la puesta en marcha. Un solo interlocutor y una sola responsabilidad técnica sobre todo el recorrido.
El cliente no coordina proveedores ni reparte responsabilidades entre quien extrae, quien repara y quien vuelve a instalar. Juan Azcue asume las siete operaciones y responde de todas ellas ante un único interlocutor, que concentra en todo momento la información técnica, el estado de los trabajos y la planificación de la instalación.


Toda intervención en pozo se registra sobre el RIEE, Registro de Instalación y Estado de Equipos, que se cumplimenta a pie de pozo durante la propia maniobra. De él se emite el Certificado de Instalación y Conformidad que se entrega al cliente al cerrar los trabajos.
No es un parte de horas. Es el estado real de la instalación en el momento de la entrega: qué equipo hay dentro, a qué profundidad, con qué cable, dónde queda cada empalme, en qué estado ha quedado la columna y con qué aislamiento arranca el motor.
Ninguna instalación se da por terminada sin puesta en marcha. Con el equipo en servicio se miden el caudal, la presión y el consumo eléctrico del grupo, y se contrastan con los valores de proyecto. Si algo no cuadra, se corrige antes de cerrar los trabajos; nunca después.
Ese documento es el punto de partida de la siguiente intervención, sea nuestra o de un tercero. Sin él, cada desmontaje empieza por averiguar lo que ya se sabía.
La extracción de una bomba de pozo concentra riesgos que no admiten improvisación: cargas de varias toneladas suspendidas sobre una vertical de gran profundidad y maniobras coordinadas entre grúa, cable y operarios, sobre un emplazamiento que casi nunca es el mismo dos veces.
Juan Azcue trabaja con protocolos de seguridad propios para este tipo de intervención y dispone de un Plan de Seguridad y Salud estándar, redactado específicamente para las maniobras de extracción y montaje en pozo, que se adapta a las condiciones concretas de cada emplazamiento.
El personal del departamento cuenta con la formación y los equipos de protección exigidos para estos trabajos, y los medios de elevación y los elementos de izado se mantienen y verifican conforme a su régimen de revisiones.
Es la parte del trabajo que no aparece en la fotografía, y la que explica que un departamento con este volumen de maniobras a sus espaldas siga tratando cada intervención con el mismo rigor que la primera.

Juan Azcue interviene sobre bombas de superficie de toda tipología en la propia instalación del cliente. Es una de las capacidades que distinguen a la casa: el montaje, la alineación, la puesta en marcha, el diagnóstico de avería y la reparación se ejecutan a pie de máquina, sin trasladar el grupo, cuando la instalación no admite una parada larga o el equipo no puede moverse.
Trabajamos con bombas de cámara partida, multietapa, de eje vertical, normalizadas y de alta presión, sin límite de potencia. Una parte relevante de la actividad se desarrolla sobre máquinas de gran envergadura, para las que desplazar el equipo al taller no siempre es viable.



Es el ámbito donde el servicio en campo alcanza su mayor exigencia. Juan Azcue tiene a su cargo el mantenimiento de los equipos de bombeo de varias plantas desaladoras, en instalaciones donde la producción de agua no se puede interrumpir.

Una desaladora es una instalación de proceso continuo: cada equipo detenido es caudal que se deja de producir, y la ventana de intervención la marca la planta. Trabajar en este entorno exige intervenir en períodos cortos, sobre paradas programadas y sin margen para el retraso.
Es ahí donde el conjunto de la casa se pone a prueba. La red propia de talleres, el almacén de repuesto y la capacidad de intervención en campo permiten plazos de entrega ajustados sobre equipos de gran potencia, y devolver la máquina a servicio dentro de la ventana acordada.

Es un servicio que prestamos a nivel nacional, para algunas de las principales compañías del sector.
Siemens es marca registrada de Siemens AG y Armoga Benelux lo es de su titular. Aparecen en la fotografía de la estación de bombeo a título identificativo, como equipos sobre los que Juan Azcue presta servicio, sin relación comercial ni representación alguna. Aqualia, Acciona, Sacyr y CRM son marcas de sus respectivos titulares y se reproducen para identificar a las entidades para las que Juan Azcue presta servicio de mantenimiento.
La clasificación empresarial acredita ante la Administración la solvencia técnica y económica para hacerse cargo de un tipo determinado de contrato. Juan Azcue la tiene concedida en dos grupos de servicios, los dos sobre el mismo trabajo que describe este capítulo: las redes de agua y los equipos e instalaciones eléctricas.
La categoría fija el tamaño del contrato, no el del trabajo. Cuando el alcance excede la categoría clasificada, Juan Azcue concurre acreditando su solvencia por los demás medios que la ley admite, o en unión con otras empresas.
Grupos, subgrupos y categorías según certificado de clasificación empresarial.
Cuando una captación o una estación se detiene, lo que se pierde no es una máquina: es el caudal que esa instalación deja de dar cada hora. Por eso el servicio en campo de Juan Azcue está organizado alrededor del plazo.
Vehículos, herramienta, medios de elevación y personal propios, con la red de talleres detrás, permiten actuar sin esperar a terceros y reducir la parada al mínimo que la intervención exige. Es la diferencia entre sufrir una avería y gestionarla.